CAMINO DE SANTIAGO

No estás en la selva de Borneo. Te mueves en un contexto conocido, pero la lluvia, el frío o el sol adquieren un matiz diferente. Incluso el dolor queda atenuado en la primera semana, y cuando te preguntas en qué día estás viviendo empieza tu verdadero camino de santiago, comenzando un hermoso libro difícil de olvidar.

Un libro que pasa a ser tu códice medieval, en el que pintas la felicidad extrema de una surafricana que jamás ha visto llover, la luz tardía sobre ermitas perdidas en Palencia, el caos de un albergue a las 7 de la tarde que semeja una escena de Kusturica, pintas a los pájaros que se acercan a tí en vez de alejarse asustados, pintas Galicia como si nunca la hubieras conocido………

Relativizas todo, y te concentras en la belleza. Te entregas a ella, venga de donde venga. Buen Camino.